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 published: 2009-06-02

"Hijo, ¿adonde vas? ¡No olvides que soy tu madre!"

Me di cuenta que mi Madre estaba allí, para decirme que nada puede pasarme si Ella está presente en mi vida. Un testimonio de vida de Marta Pomata, Paraguay

 

Hier bin ich. Hier war ich die ganze Zeit.

Marta Romero con su familia

Marta Romero with her family

Marta Romero mit ihrer Familie

Das Hausheiligtum

El Santuario Hogar

The Home Shrine

Das Hausheiligtum

Fotos: Pomata © 2009

Sucedió una mañana de marzo, de regreso a casa. Como todos los días, antes de salir, me acerqué a nuestro Santuario Hogar y pronuncié la frase de siempre "Todo en tus manos Madre". El mismo camino de siempre, el que utilizo para llevar a Manu, mi hijo menor a la guardería, que precisamente ese día no fue por encontrarse enfermo.

Esa mañana circulaba por la Avda. Artigas desde el centro de la ciudad, a velocidad normal, diría mas bien a baja velocidad; me acompañaba mi secretario Rodrigo, cuando al acercarnos a la intersección de Venezuela y Artigas, diviso un enorme camión de carga que bajaba por Venezuela, una calle en pendiente, perpendicular a Artigas; estaba totalmente segura de que el mismo pararía al llegar a la esquina, ya que el semáforo le indicaba luz roja.

Mi vehículo, una furgoneta, cabina simple, casualmente era el único que circulaba en ese momento por Artigas con luz verde.

Recién ahí entendí, que el camión había perdido sus frenos

Un grito fuerte y seco proveniente de mi secretario, mi copiloto, diciendo CUIDADOOOO! , me obligó a frenar bruscamente, con un pie seco en el pedal de freno; recién ahí entendí, que el camión había perdido sus frenos y se deslizaba marcha atrás a mucha velocidad hacia mí, haciendo volar su cargamento de piedras, la más pequeña, del tamaño de las ruedas de mi camioneta, por doquier.

Una de ellas quedó frente a mi vehículo, y el camión, con la velocidad que su gran peso le permitía, descendió por la pendiente hasta quedar frente a mi camioneta, a medio metro; ¡¡y desde allí, con un giro brusco comenzó a circular marcha atrás por la Avda. Artigas en zig zag!!. Con mi corazón a punto de explotar, solo podía ver cómo los demás vehículos, motocicletas y peatones salían disparados del camino.

Todo ocurrió en segundos; boquiabierta, atónita y sin poder moverme del medio de la Avenida, vi cómo el chofer del camión lograba dominar el vehículo justo antes de entrar de contramano al otro lado de la Avenida, en donde a esa hora se encontraban circulando gran cantidad de vehículos.

En un momento en el que en forma repetida le preguntaba a la Mater, dónde estaba ella que no sentía su presencia

Tratando de recobrar la respiración, envuelta en llantos, solo podía repetir Dios mío, Dios mío; llegué a casa, fui al Santuario Hogar y se me ocurrió sacar una tarjeta del Teléfono del Padre…..allí estaba ella, diciéndome "Hijo, adonde vas?, no olvides que soy tu Madre".

Comencé a llorar aún más desconsoladamente; ya que me di cuenta que mi Madre estaba allí, para decirme que nada puede pasarme si Ella está presente en mi vida.

Esto sucedió en un momento en que me estaba llevando todo por delante, incluso el tiempo; en un momento en el que en forma repetida le preguntaba a la Mater, dónde estaba ella que no sentía su presencia; en un momento en que le reclamaba a María su falta de ayuda en mis tantos problemas, para mí, los más terribles.

¡Aquí estoy!, ¡aquí estuve siempre!

La lluvia de ideas que corrió por mi mente me daba escalofríos; y si Manu , de cuatro años , que nunca usa el cinturón de seguridad y viaja todo el tiempo parado entre los dos asientos de mi camioneta se encontraba conmigo yendo a la guarde, ya que esa era la hora y el camino que hacemos siempre?; y si hubiera pasado medio segundo antes por esa bocacalle justo cuando el camión entró de golpe a la Avenida?; y si con el susto en lugar de apretar el freno lo hacía con el acelerador?; y si nadie hubiera estado a mi lado para gritarme CUIDADOO! ¿Y yo seguía camino sin frenar?, y si las enormes piedras que caían por todos lados hubieran impactado contra mi vehículo y ¿yo en movimiento salía disparada estrellándome contra algún otro vehículo o casa?

María me sacudió diciéndome: ¡Aquí estoy!, ¡aquí estuve siempre! Una vez más me cobijó, me envolvió en sus brazos….y yo…. una vez más pude darme cuenta de lo que realmente importa en la vida.

 


 

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Last Update: 05.06.2009