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 published: 2009-03-10

¡Qué grande que es Schoenstatt, está en todas partes!

En torno a la mesa con Cristina y Guillermo Tagle, de la generación fundadora de Chile, sobre el Padre Kentenich, la misión de Schoenstatt, el ser familia, y el estilo de comunicación

 

Guillermo und Cristina Tagle im PressOffice

Guillermo y Cristina Tagle, en la Oficina de Prensa

Guillermo and Cristina Tagle in the PressOffice

Guillermo und Cristina Tagle im PressOffice

 

Rund um den Tisch

En torno a la mesa

Around the table

Rund um den Tisch

Fotos: K. Fischer © 2009

 
   

CHILE, Cecilia Tre/mkf. "Juntos descubrimos los frutos que Schoenstatt ha generado en estos primeros 100 años": Una oración del mensaje de la Conferencia 2014 que resume en pocas palabras una de las vivencias más hermosas de este encuentro; una experiencia que se manifestó en los afiches preparados por cada país, en relatos, testimonios y esta alegría contagiante que crea familia. Descubrir y ayudar a descubrir los frutos que Schoenstatt ha generado en cada lugar, en cada persona – esto es lo que motiva a Cristina Tagle, junto a su marido Guillermo miembro del primer curso de la Federación de Familias en Chile, formando parte de la generación fundadora de Schoenstatt en el país.

Son el "milagro vivo" de Mario Hiriart, a lo cual atribuyen su sanación después de un terrible accidente en auto hace unos años. La cadena de oración – la primera que se realizó en Schoenstatt a nivel global vía Internet – ha hecho historia.

La última vez que estuvieron en Schoenstatt – después de peregrinar a Milwaukee, el lugar del exilio del Padre Kentenich – quisieron de todos modos visitar la Oficina de Prensa. Entre las muchas cosas que se puede decir sobre Cristina Tagle (sus amigos la llaman Kikí) no puede faltar esta afirmación: "¡Soy una fanática de schoenstatt.de, una adicta en verdad! ¡Cada día me fijo si hay algo nuevo!". Para ella, cada visita a schoenstatt.de es "un descubrir de los frutos que Schoenstatt ha generado en las distintas realidades en las cuales está presente".

Cristina Tagle fue una de las primeras editoras de la revista Vínculo, en su Chile natal. ¿Cómo fue que llegó a asumir esta tarea? "Siempre cuando en una reunión aparecía una nueva tarea, yo me ofrecía", dice, riéndose. "Es que como persona de temperamento sanguíneo simplemente me fascina cada nueva tarea". La revista nació durante la preparación al Centenario del Padre Kentenich. "Yo al principio sin la ayuda de Octavio Galarce no hubiera podido hacer nada. Era mi brazo derecho, que me enseñaba cómo hacer las cosas. Estaba siempre esperando nuevos corresponsales, siempre esperando contribuciones, y siempre trabajando hasta última hora, escribiendo dos noches enteras, para salir en fecha".

Comunicarse, estar orgullosos de cada pequeño brote de vida

¿Cuál fue su visión con esta revista? "La idea fue copiar la MTA, la revista del Padre Kentenich, lo mejor posible", contesta con convicción. Durante muchos años trabajó para la revista, que aún hoy, ya en manos de otros editores, es un tema de interés para ella. "Sigo enviando relatos sobre las pequeñas cosas al Vínculo", dice. "A veces me preocupa que hay muchas cosas muy largas y sesudas, intelectuales en la revista. Vale, pero lo que enciende la vida son las historias de vida. En el tiempo en que estaba yo había siempre personas que me reclamaban: "Kikí, ¿por qué pones todas esas Alianzas, esas nuevas ermitas acá y allá, esas cosas un poco domésticas?". Yo les respondía que eso es Schoenstatt: comunicarse, estar orgullosos de cada pequeño brote de vida schoenstattiana, porque somos un organismo vivo de vinculaciones, porque somos familia. Por esto tenemos que aprender a amar cada cosa que pasa en cada lugar, porque es algo nuestro, y algo de la MTA. Por eso realmente me fascina este schoenstatt.de, y me encanta cada vez que salen artículos con lujo de detalle de algo lindo que hicieron unas señoras, de los misioneros que conquistaron un párroco, o las noticias de las ermitas nuevas, de los jóvenes. Entonces uno dice: ¡qué grande que es Schoenstatt, está en todas partes! Y ¡todo es importante! A veces unos escriben muy detalladamente, pero todas las cosas tienen valor".

Guillermo Tagle agrega que según su experiencia, lo que les falta a muchos en Schoenstatt es realmente sentirse parte de una familia, o más precisamente: sentirse parte de una familia grande. El poder leer sobre lo que pasa en otras partes de la Familia, dice, ayuda muchísimo al crear y sentirse familia.

"Muchos, especialmente los intelectualistas, se quedan mucho en la idea de que hay que tocar temas, aprender intelectualmente lo que es Schoenstatt; mientras que en verdad Schoenstatt es una vivencia de corazón, de unirse con el Padre, con la Mater; es la Alianza de Amor viva".

"Para llegar a ser una fuerza viva tenemos que amarnos entre las diferentes comunidades", dice Kikí. Pero sólo se puede amar si uno sabe del otro – y viceversa - y así crece uno en el otro. "Para mí, este es el aporte más valioso de iniciativas como schoenstatt.de".

 

Milwaukee y los anécdotas de la vida en Schoenstatt.de

La transmisión de Schoenstatt del 18 de octubre como proceso de vida, en un principio, es por corrientes de vida. Por eso, afirma Kikí Tagle, es tan importante trasmitir procesos de vida. "Es como leer un libro sobre el exilio del Padre, o ir a Milwaukee: ¿siente la diferencia?". Explica: "En Milwaukee teníamos diferentes testimonios: un matrimonio, una señora, una Hermana, contando cómo había tocado el Padre su vida personalmente. Un Padre que no era conocido como fundador, sino como hombre, como Padre. El encuentro con el Padre en Milwaukee fue diferente, no con grupos grandes, con ramas, sino personalmente. Se ha formado una especie de cosa familiar, de cercanía por el hecho de experimentar al Padre como padre. Es diferente leer un libro y estar con la gente. Cuando alguien llega y nos dice: ¡El Padre me escuchó, me entendió, me hizo muy bien, me solucionó mis problemas con mi marido! – esto es experimentar al Padre. Para mí, schoenstatt.de es como estar con la gente que me cuenta cómo experimenta al Padre, al Santuario, a la Mater. O pensando en el Padre Ángel, que hace cuarenta años estuvo con el Padre Fundador y todavía sus ojos le brillan de emoción recordando ese momento y lo lleva como un tesoro. Cuando se trasmite esto, se contagia la experiencia del Padre…".

La mejor respuesta para el tiempo actual

Guillermo y Kikí Tagle conocieron al Padre también, en los años de sus visitas a Chile. "Cuando lo conocimos al Padre incluso nos reíamos un poco del nerviosismo de las Hermanas: cuando llegó el Padre, cómo corrían detrás de él", comenta Guillermo Tagle, y Kikí agrega: "Nosotros pensábamos: ¿Por qué tendrá tanta importancia este señor?, vestido bastante raro para nosotros, con un sombrero. Recuerdo que cuando él se ponía a hablar en alemán se olvidaban que tenían que traducirlo, entonces las Hermanas y los Padres lo traducían desesperados, por eso uno casi se distraía un poco en esas cosas pero a cada uno siempre le llegaba de forma distinta las palabras del Padre".

Cuando estuvieron en Milwaukee, y profundizaron en los testimonios, se preguntaron cómo fue capaz de transmitir esperanza, idealismo, ante esa situación. Una reflexión que los llevó a preguntarse de nuevo sobre su propia experiencia: "¿Cómo era posible que nos inflamara a todos con los más altos ideales? ¿Cómo tenía esa alegría que transmitían los ideales? No nos dábamos cuenta en el momento, pero había algo él, porque seguimos con el entusiasmo y formamos grupos", dice Guillermo Tagle.

Acota Kikí: "Cómo será que nos marcó tanto el mensaje del Padre que nunca dudamos. En toda esta vida de Schoenstatt de tantos años, durante el exilio, después, jamás, jamás, se nos pasó por la mente dudar de la veracidad de lo que él decía; Schoenstatt fue prohibido durante un tiempo en Santiago; nunca nos pasó por la mente dudar, no, sabíamos que íbamos a cambiar el mundo con él".

Nunca dudaron… Nunca, afirma Kikí: "La profecía del Padre es verdad. Aunque no la veamos hacerse realidad aún, pero va a hacerse realidad. Él tiene la mejor respuesta para el tiempo actual y nosotros somos los instrumentos. Nosotros tenemos una misión cada vez más necesaria y más urgente. Uno ve claro que Dios dispone, la Mater lo apoya y lo único que pide es un mínimo de buena voluntad".

 


 

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Last Update: 10.03.2009