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 published: 2009-03-13

Caminando una hora por un plato de comida

Una visita al Hogar de María, Villa O’Higgins – Santiago, Chile

 

In “Marias Haus” in Villa O’Higgins, Santiago de Chile

En la Casa de María, Villa O’Higgins, Santiago de Chile

In “Mary’s House”, Villa O’Higgins, Santiago de Chile

In “Marias Haus” in Villa O’Higgins, Santiago de Chile

 

Die Ärmsten speisen...

Darles a comer a los más pobres...

Feed the needy ones...

Die Ärmsten speisen...

 
Ein Dienst aus Liebe  

Un servicio de amor

A service out of love

Ein Dienst aus Liebe

Fotos: Hernanas de María, Chile © 2009

 
   

CHILE, Hna. María Auxiliardora. Fue hermoso visitar hace unos días la Villa O'Higgins. Allí está una casa que las Hermanas de María tienen para los más pobres, el "Hogar de María". En ella funciona un comedor y también hay salas para gimnasia, peluquería, talleres y bazares. Es una casa grande y buena, construida por ellas en un terreno cedido a la comunidad en comodato.

Fui con la Hna. M. Alejandra, la Hermana responsable de la labor social de nuestra comunidad. Ella dispone de un día semanal para esta tarea, pero pone todo su corazón y esfuerzo por servir a los necesitados. Llegamos y ya había gente. A las 12.30 se rezaron dos misterios del rosario con ellos y después fue el almuerzo. Así es todos los días: primero se reza comunitariamente, como lo hizo siempre la Hermana M. Adelfonsis, la que fundó esta obra y la regó con su vida; ahora está enferma y retirada, pero sus familiares y contactos continúan respaldando esta gran labor.

El servicio diario que se ofrece a los más pobres es el almuerzo, pero también hay talleres, catequesis, servicio social, etc. El día que fui había 90 pobres almorzando en nuestro comedor, la mayoría niños y hombres cesantes, también alcohólicos, marginales; algo impactante. La gente a veces camina durante una hora o más por un plato de comida.

¡Una "Teresa de Calcuta" chilena!

Durante la hora de almuerzo sólo serví a la gente y conversé con ellos. Cuando llevaba los platos, uno dijo: ¡Una ‘Teresa de Calcuta chilena’! La Hna. M. Alejandra se dedicó a los niños, yo a los hombres. Apenas me senté junto a ellos, se abrieron totalmente a compartir, como niños, cada uno me contó de sí:

  • dos recogen cartones de la basura y después los venden (ese es su "trabajo")
  • otros cuidan autos
  • varios viven en la calle, no tienen casa
  • otros viven en el patio de amigos
  • otros son inválidos, minusválidos, ancianos, deficientes mentales
  • otros delincuentes
  • varios son evangélicos (pero uno me dijo: igual amo a María, nadie puede negar que es la Madre de Jesús).

Son gente de lo más pobre, porque además muchos son alcohólicos. Uno me dijo que el lunes por fin iba a trabajar (barriendo las calles del municipio), pero que rece para que pueda dejar de tomar.

Todos somos reyes

A pesar de su aspecto tan pobre, percibí en cada uno una enorme dignidad y comprendí cuán real es que por el bautismo TODOS somos reyes. Ser hombre es siempre una realeza. Uno me dijo: No puedo mentirle, vivo en la calle porque soy borracho incurable y nadie me quiere, pero desearía otra vida. Otro me contó: Soy analfabeto, nunca pude aprender a leer ni escribir porque me faltó inteligencia, no tengo memoria. Ese estaba con sus dos hijos adolescentes: uno es deficiente mental, el otro ya tiene antecedentes penales, ellos mismos me contaron. Y sin embargo, ¡cuánta dignidad en cada uno! Sentí profunda admiración ante esta gente.

Cuando los pobres se fueron, almorcé en la cocina con la Hna M. Alejandra, con M. Felicinda -la responsable de la casa (trabajadora social y militante de Schoenstatt)- y con el personal de servicio. Éramos 8. Así escuché sus comentarios y la realidad, pudimos conversar algunos acentos para el futuro. Este año queremos acentuar la reinserción social y laboral.

Así, me traje de vuelta muchos rostros e historias inconcebibles para nosotras, hace mucho bien palpar esta realidad. Es hermoso el respeto de muchas de estas personas hacia nosotras. En el comedor hay siempre una foto de la Hna M. Adelfonsis, y la Hna M. Alejandra cuando puede visita a la gente, además de velar por la conducción y administración.

Vi a Dios en esta gente y en esta obra

Vi a Dios en esta gente y en esta obra, vi a la Mater, al Padre; si no, no se explica que hace años la Hna. M. Adelfonsis ya no esté y la obra sólo haya prosperado. En los talleres de reforzamiento escolar para niños, en la catequesis y en los cursos de repostería, peluquería, en todo lo que queremos dar a cada persona que sufre hay un mensaje:

El amor de Jesús y de su Madre no es de ayer. Hoy Ellos se acercan a cada persona especialmente al más débil, para servirlo y amarlo.

 


 

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Last Update: 17.03.2009