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 published: 2009-03-13

Ella pasó frente a mí y me protegió

Un Testimonio de Jane P. De Carvalho, Itumbiara/GO, Brasil

 

Sie stellte sich vor mich und hat mich beschützt

Ella pasó frente a mí y me protegió

She came to protect me

Sie stellte sich vor mich und hat mich beschützt

Foto: Fischer © 2009

 

Mi historia de amor e intimidad con la Madrecita comenzó desde mi niñez. Mi madre se sentaba todos los días en la cama con mis hermanos y conmigo para rezar un rosario antes de dormir. Vengo de una familia católica que acostumbraba rezar el rosario en las casas de las familias de nuestro barrio...

En el año 2000 fui a un encuentro de jóvenes en el cual tuve una experiencia maravillosa con nuestra Señora, pues en mi asolescencia no viví una relación muy buena con mi madre y, con el pasar del tiempo, se fue poniendo peor. Entonces, todo lo que yo vivía se lo contaba a nuestra Señora y en todo ella me escuchaba y atendía...

Cierto día en el 2002, recibí una invitación para que me visite la Madre y Reina, a la cual respondí que si. Ella vino 2 meses a mi casa y después no vino más. Comencé a ir detrás de una y otra misionera para ver si tenían un día para mí en la lista pero me dijeron que no. Después de un mes ella me encontró y me dijo: ahora si! Entonces todos los meses ella vendrá a mi casa el día 15. Me dio mucha alegría! Le agradecí a Dios y a ella por darme esa gracia.

Después de 6 meses, la misionera de mi sector me preguntó si yo no podría ser una misionera de la Madre y Reina. En esa ocasión estaba de novia, preparándome para casarme el 31 de mayo. Fue cuando decidí terminar la relación y mi ex noviol quedó trastornado. Solo pasaba encerrada en la casa con miedo de que él me vaya a hacer daño.

En ese momento le pedí a la Madre y Reina que me cubra con su manto

Un día, estaba en mi cuarto y comencé a rezar el rosario y a renovar mi consagración a la Madre y Reina. Mi mamá había ido a buscar a mi sobrino a la escuela y mi hermano estaba en la casa de al frente. Cuando me levanté y salí del cuarto, me encontré con un hombre con cara de drogadicto o ladrón. En ese momento le pedí a la Madre y Reina que me cubra con su manto y que no deje que él me haga nada. Le pregunté que quería y dijo que buscaba un periquito. Después de eso, perdió la voz y se quedó parado como estatua. Mi cachorro vino y se quedó acostado a los pies de él.

Entonces, yo grité y mi hermano vino, el cachorro se mantuvo y ese hombre se fue. Quedé descontrolada y no paraba de llorar y de agradecer a la Madrecita por haberme protegido de aquel mal.

Entonces, mi sobrino llegó de la escuela y dijo: Tía, hoy la Madrecita está en la casa. Le pregunté si él le había rezado y dijo que había rezado con su madre pidiendo que protegiese a la mamá, al papá, a la tía, al tío, a la abuela y a todos los que él amaba... en ese momento me arrodillé y lloré como una niña pues reconocí que cuando me encontré con ese hombre dentro de la casa él me pudo haber hecho daño. Pero Nuestra Señora de Schoenstatt pasó en frente y no permitió que él colocase ni una mano sobre mi. Agradezco de corazón a la Madre y Reina, a Dios, que la escogió para ser Madre de su hijo y Madre nuestra. Gracias por haberme acogido como su sierva...

Traducción: M.E. Vilches, Ecuador

 


 

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Last Update: 17.03.2009