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 published: 2008-09-10

Un ángel en Tobatí

¿Que son las Misiones Familiares? Una instantánea

 

Die Sonne scheint heller als sonst in den Herzen derer, die in den Familien-Misiones das Kreuz tragen

Como nunca brilla el sol en el corazón de quienes llevan la Cruz en las Misiones Familiares

The sun shines brighter in the hearts of those who carry the Cross in the Family Missions

Die Sonne scheint heller als sonst in den Herzen derer, die in den Familien-Misiones das Kreuz tragen

Foto: Tuparenda © 2008

 

Marcelo Luzardi beim Besuch im Urheiligtum

Marcelo Luzardi, en el Santuario Original

Marcelo Luzardi visiting the Original Shrine

Marcelo Luzardi beim Besuch im Urheiligtum

Foto: K.Fischer © 2008

 
   

Es un muchacho de pelo corto, cara redonda, de espaldas anchas, un lindo muchacho. Graciela es su mamá, aparenta más edad de la que tiene, quizás por el desgaste de su tarea de madre. Sus ojos son negros, profundos y tiernos, su mirada denota algo de tristeza y mucha paz. Pero esos ojos nunca han visto a su hijo correr por el patio o trepar a un árbol, o chutar una pelota. Tampoco sus oídos saben qué voz tiene Cesar, porque en toda su vida no le ha escuchado decir una palabra.

"Algo le pasó a Cesar cuando nació... no sé…"; es todo lo que Graciela cuenta de su historia. César nació con graves problemas neurológicos; no camina, no habla, no articula sus manos, casi no ve. Solo duerme y rezonga en su cama.

Graciela pasa su vida entre atender la pequeña despensa que hay en el frente de su casa y la habitación adyacente donde está la cama de Cesar. Cojea, pero ya no presta atención al dolor de su pierna ni de su espalda, los sobrelleva con dignidad y nobleza; son el resultado de movilizar a su hijo todos y cada uno de los días desde que nació. Ella lo baña, cambia sus pañales, cambia su ropa, lo alimenta, lo abraza cuando grita, lo acuna cuando duerme.

Poco es lo que uno puede hacer ante esas cosas.

La Mater nos llevó el año pasado hasta su casa mientras misionábamos por Tobatí. Le prometí a su mamá que íbamos a volver el año próximo y no podíamos fallarle.

Poco es lo que uno puede hacer ante esas cosas. Le cantamos a César aunque no sabemos si nos entiende, pero seguramente siente el idioma universal de la música. Rezamos una oración pidiendo por su salud:

"Señor, ten compasión de esta familia tan preocupada por la salud de César. Dale paciencia en su enfermedad y si es para mayor bien de esta familia y mayor gloria tuya, alivia sus dolores y molestias y sánalo lo más pronto posible…"

A Graciela se le caen dos lágrimas por la mejilla. Ella sabe que su hijo es un elegido de Dios y que en César Dios se gloría… Volvemos a cantar y la abrazo a Graciela porque también me ha hecho llorar a mí.

Vos tenés en tu casa un ángel

Ya es hora de irnos. Alguno de nosotros la abraza y le dice a Graciela: -"Vos tenés en tu casa un ángel. Gracias por recibirnos y dejarnos estar un ratito en la presencia de un ángel". Graciela lo mira con ternura y le responde: Eso ya lo sé… y porque César es un angelito Dios los envió a ustedes".

Así son las misiones, así es misionar. Es dejarse llevar por Dios a lugares que no pensamos y ante personas que no conocemos. Tal vez no sepamos qué hacemos allí, tal vez no podamos cambiar nada…eso no importa, lo que importa es que Dios sí lo sabe.

Fuente: Revista Tuparenda, Paraguay

 


 

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Last Update: 08.04.2009