Leben Pur - Pure life - Pura Vida
 published: 2008-08-26

Dos velitas para la Mater…

Pura vida: Experimenté la presencia de la Mater en un momento difícil de la vida

 

Sie war einfach da

Aquí estoy, contigo…

Child in my arms...

Sie war einfach da

Foto: K. Fischer © 2008

 

Samantha Marcos de Tomasevski, Argentina

Parece mentira pero casi se cumple un año desde que la Mater se hiciera más presente que nunca en nuestras vidas.

El 3 de junio del 2007 me diagnosticaron neumonía… y hacía sólo 5 meses que compartíamos los días, hijo mío.

El dolor en la espalda era insoportable, a tal punto que ni siquiera podía apoyarme en la cama; la fiebre llegaba a los 41º; el cuerpo me temblaba de pies a cabeza y el miedo a que me pasara algo en mi vientre aumentaba.

Nos recibieron en la guardia del Sanatorio de la Trinidad y mientras avanzaban los estudios lo único que pensé fue en encomendarte a la Mater…

Decidieron internarnos…Que aquí no hay camas, que los trasladaremos a la capital, que esto, que aquello: A la hora surge la posibilidad de quedarnos en el sanatorio porque justo se estaba por desalojar una habitación ya que le habían dado el alta a un paciente a último momento. Me sentaron en la silla de ruedas y cuando llegué a la habitación y entré lloré; lloré para liberar la angustia guardada. Lloré porque la Mater me había avisado claramente que ella estaba allí protegiéndonos, ¡solamente con mirar el número de la habitación! ¡Porque de todas las que había se desocupó la 118!

Pero no quedó todo ahí…

Una oración muy especial…

La imagen de la Mater llegó a casa de la mano de la dulce de Graciela, que la trajo porque, Gladys (mi mamá, misionera de la Campaña del Rosario), le había comentado lo ocurrido anteriormente.

Coloqué la imagen en una estantería y le prendía velitas como símbolo de la llama de vida y le pedía que cuidara de mi bebé.

El 16 de septiembre no daba más con mi panza; estaba gigante y presentía que se iba adelantar el parto, así que hice una oración muy especial: me encomendé a Ella y le dije que me encantaría que Thiago naciera el 18 en honor a Ella.

Así que el 18 de septiembre, a eso de las 9 de la mañana, tuve que salir disparada para el sanatorio porque el gordito estaba ansioso y ya venía (aunque mi médico no llegaba). Casi no nos dio tiempo a nada y en un abrir y cerrar de ojos estaba en nuestros brazos (y mi médico aún no llegaba…).

Con mi marido nos emocionamos, nos besamos, le dimos la bienvenida a Thiago y mientras le hacían los controles al bebé comenzó la parte más dura de mi vida, esa que jamás pasó por mi mente…

Sabía perfectamente que la Mater estaba conmigo

La placenta no se despegó, a lo que se le llama acretismo placentario. Actúa como si fuera un tumor y no hay forma de diagnosticarlo, penetra (por explicarlo de alguna forma) en las paredes de los órganos que la circundan y cuando sale el bebé se genera una hemorragia interna que te deja 2 horas como margen para poder salvar la vida de la madre.

En este punto quisiera aclarar que hay muy pocos especialistas en el tema, son contados con los dedos de las manos, tal es así que los médicos de guardia que me estaban atendiendo ni siquiera me tocaban, me dejaron en la mesa moviéndose de un lado a otro inquietos… ¡y mi médico llegó!

Yo no entendía nada de lo que pasaba, sólo sentí que me anestesiaron y cuando desperté estaba en terapia intensiva… ¡viva y feliz!

Jamás sentí miedo o preocupación, sabía perfectamente que todo iba a estar bien, la Mater estaba conmigo y no había dudas al respecto. El calvario lo pasó mi marido fuera del quirófano esperando el resultado, sin saber si volveríamos a vernos o no.

En fin, ahora estamos todos juntos, con los trajines propios de la vida, con un gordo precioso nacido un 18 de septiembre, unidos y en familia.

Gracias por poder darte hoy las gracias

Por eso, Mater, hoy prendo dos velas: una por la vida de Thiago y una por la mía, porque el año pasado volví a nacer.

Gracias… no sólo porque me hiciste llegar al doctor Vernengo (un excelente profesional y ahora gran amigo) para que fuera mi médico sino porque lo ayudaste a llegar ese día (el doctor se encontraba en la capital cuando lo llamaron y voló hasta San Isidro) cuando los tiempos marcaban mi vida.

Gracias por la familia que tengo que han sido mi fortaleza y mi sostén.

Gracias porque si bien tuvieron que vaciarme orgánicamente (me sacaron útero, ovario y trompas) me llené espiritualmente.

Gracias porque estoy viva para compartir esta experiencia de vida.

Gracias por poder darte hoy las gracias.

Dos velitas Madre…hoy dos velitas.

 


 

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Last Update: 26.08.2008