Leben Pur - Pure life - Pura Vida
 published: 2008-02-29

Tocando la campana del Santuario Original

Una experiencia inolvidable. Alan Shaun Cabello, San Luis Potosí, México

 
Endlich: Alan läutet die Glocke des Urheiligtums

Alan hace sonar la campana del Santuario Original – ¡al fin!

Ringing the Original Shrine bell... finally

Endlich: Alan läutet die Glocke des Urheiligtums

 

Sommer 2007: im Kreis von Freunden, Bekannten, Voluntären
 

Verano de 2007: con amigos, voluntarios...

Summer 2007: with friends, volunteers...

Sommer 2007: im Kreis von Freunden, Bekannten, Voluntären

Fotos: Alan Shaun Cabello © 2008

   

PURA VIDA. La primera vez que puse los ojos sobre el Santuario Original, fue junto a mi querido Padre Bernardo y como para muchos otros, en el verano de 2005. Lo primero que vi fue el campanario, no sé por que me gustó tanto, pero había algo especial en el y recuerdo haber pensado: "hmmm… ¡en verdad me encantaría tocar ESA campana!"

Sellé mi Alianza el 18 de febrero de 2004, una semana después del fallecimiento de mi papá, pero aún no había entendido completamente el significado de Schoenstatt y lo que representaba en el mundo. Ese día en Schoenstatt finalmente lo entendí.

Con toda la conmoción del Festival era muy difícil encontrar un momento de paz y reflexión dentro del Santuario. Durante la ultima noche que estuvimos en Schoenstatt, esperé hasta las 4 de la mañana, cuando finalmente tuve la oportunidad de arrodillarme exactamente frente al Santuario y rezarle a la Mater para que me llenara de la paz y felicidad que tanto anhelaba. Durante todo el año anterior había cargado en mi corazón tantos sentimientos de arrepentimiento, tristeza y dolor...

Recuerdo como si fuera ayer al grupo de Juventud Masculina de Chile, muchachos a los que nunca había visto y que se encontraban junto conmigo en el Santuario. Ellos rezaban el rosario y cantaban con sus guitarras. Mientras el Santuario se llenaba de su música de una manera que no puedo explicar y como nunca había escuchado antes, yo rezaba y me sumergía profundamente en los interiores de mi corazón, de donde con un llanto profundo sacaba toda aquella tristeza que había cargado conmigo desde hacía tanto tiempo.

Al salir del Santuario el grupo de chilenos y yo, para permitir que otro grupo tomara nuestro lugar, para mi sorpresa, todos ellos se acercaron a mí y me abrazaron. Juntos me llevaron hacia las tumbas de nuestros héroes y ahí cantamos nuestra última canción en Schoenstatt. En ese momento, lleve mi mirada hacia ese campanario y pensaba en como haría yo para regresar a ese lugar tan maravilloso.

Verano de 2006

En la primera semana de junio de 2006, llegué a Schoenstatt como voluntario del Schoenstatt Summer, el primero en viajar a Alemania con este propósito. Pasé ahí tres meses como parte de una familia, bajo el cuidado y la tutela del Padre Lothar a quien siempre tendré gran cariño y respeto.

El día que llegué, el Padre Lothar me llevó directamente al Santuario, y lo único que podía pensar era: "¡Lo logré! ¡Estoy aquí!" ¡Miré hacia el campanario y me fijé el objetivo de tocar esa campana!

No se me permitió hacerlo la primera vez que pregunté, pero eso no me desalentó. Hasta me volví muy amigo de algunos Hermanos Pallottinos, pero por un motivo u otro tristemente partí de Schoenstatt unos meses después sin haber logrado mi objetivo.

Verano de 2007

En el verano de 2007 viajé nuevamente a Schoenstatt después de haber completado un curso en Italia y en Stuttgart; parte de mis estudios universitarios de ingeniería.

Una vez mas el Padre Lothar me recibió en su hogar y en mi antigua habitación. Estaba tan feliz de poder pasar unas cuantas semanas nuevamente en Schoenstatt y reunirme con algunos de los viejos miembros de nuestra familia del Schoenstatt Summer; Alexandra, Carolina, Jenny, George (¡que es ahora Padre de Schoenstatt!) y la Hermana Vernita. Fue triste encontrarme sintiéndome un extraño en lugares donde alguna vez me sentí en casa. La ausencia de la Hermana Lissan fue tan notoria, la extrañé mucho. Aún así hice nuevos amigos y conocí nuevas Hermanas y voluntarios. La casa Franz Reinisch y el Padre Franz son un constante factor de bienvenida y hospitalidad en Schoenstatt, cualquiera que haya estado ahí me dará la razón.

¡Al fin!

Finalmente en mi último día en Schoenstatt, a las 5,55 PM, corrí junto con dos amigas desde Sonnenau hasta el Santuario. Justo cuando empezábamos a dar la vuelta hacia el campo escuchamos las campanadas. ¡No podía ser! ¡Tres años habían pasado y todavía no había podido lograr mi sueño! Respiraba profundamente mientras me detenía justo a un lado del hombre que tocaba la campana. En el mismo instante volteamos a vernos y en con la mirada le rogué que me dejara tocar la campana. ¡Sonriendo me entregó la cuerda y yo me volví emocionado a ver a mis amigas! Duró tan solo unos instantes, pero deben de haber sido los más felices que he pasado alguna vez en un Santuario. No podía creer que finalmente, después de dos años, estaba tocando "mi" campana…

¡Al voltear me encontré con un grupo de señoras de Puerto Rico que sonrientes me aplaudían en silencio! J

Esta vez dejé Schoenstatt como en pasadas ocasiones, sintiéndome triste, pero con la alegría en mi corazón de finalmente haber logrado mi sueño. ¡Gracias Mater!

 

 

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Last Update: 04.03.2008