Leben Pur - Pure life - Pura Vida
 published: 2008-01-15

Veinte años como misionera de la Mater

Pura Vida: El testimonio de Tránsita Vázquez de Silva, Paraguay

 

Frente del Santuario de Tuparenda

In front of the Shrine in Tuparenda

Vor dem Heiligtum in Tuparenda

 

 

Misioneros de la Campaña

Missionaries of the Campaign

Missionare der Kampagne

Fotos: Pardo © 2008

   

Un día, camino a Caacupé, hace 20 años, leí un letrero que decía: "Tupãrenda". Me quedé a contemplar y seguí mi peregrinar, pero esa palabra quedó en mi mente. Prometí que algún día iba a conocer ese lugar, que a primera vista ya se presentaba como la morada de Dios por su inigualable belleza natural.

No pasó mucho, y llegó el día que recibí a la Mater de visita. La ubiqué con mucho cariño y devoción en la cocina, allí donde estoy la mayor parte del día. En principio no le di mucha importancia, pero la Mater parecía que se fijaba en mí cada momento.

Corría el año 1986.

La gracia grande que recibí en mi vida

Un año después sentí que alguien me llamaba; era la Virgen que me pedía ser su misionera. Fue la gracia más grande que recibí en mi vida. La imagen de la Mater, que ya moraba en mi casa, comenzó a recorrer casa por casa, y a su paso, dejaba muchos milagros.

Retornó a mi hogar un mes después, pero para esa ocasión ya encontró un lugar especial, que ahora es el Santuario Hogar.

En todas esas visitas que hicimos con la Virgen, más de 100 misioneros se consagraron a la Mater. Esa gracia continuó. A lo largo de estos años aparecieron muchísimos milagros, gracias espirituales y corporales que muestran que la Virgen está con quienes imploran su protección.

Después de muchos años de ser misionera, en el año 2005, mi hijo me hizo un regalo maravilloso. Una imagen tallada en palo santo que fue bendecida en Tupãrenda.

Cuando la recibí, no dudé un instante y enseguida pensé llevarla al Chaco, a 610 kilómetros de Asunción. Para entronizarla en la estancia Mosil, propiedad de mi hijo mayor.

Así fue como una vez la Mater escuchó mi pedido y se hizo realidad. La imagen de palo santo quedó en el jardín de la estancia, mientras que una ermita fue construida frente a la casa, al costado de la Transchaco que va a Bolivia, desde donde ella imparte bendiciones y protección a los viajeros, así como a quienes viven en la estancia.

El milagro llegue a Chaco

La Virgen ya estaba lejos de Asunción, en su nueva casa, no para adornar sino para repartir sus gracias a todos y a todas quienes imploran su protección. Después de un tiempo llegó el día en que la Virgen actuó. La esposa del capataz contó que su hijo estaba muy enfermo de neumonía, tenía fiebre alta, y no pasaba ni un vehículo por el lugar para que sea trasladado a Mariscal Estigarribia -distante a 80 kilómetros del lugar-.

Había un camión transganado en la estancia, pero no tenían quien lo manejara. Los recursos eran limitados. Dirigió la mirada por los alrededores, hasta que la detuvo en la imagen. Dice que no dudó en rezar a la Mater. Imploraba por la salud de su hijo, que estaba muy grave. En eso vino llegando el hermano de su marido, que sí sabía manejar y lo trasladó al Centro de Salud, y fue así que se salvó.

En estos 20 años como misionera, en mi caminar de la mano de María, recibí tantas gracias que quiero compartir mis experiencias tan maravillosas con ustedes y la Mater. Mi sueño se hizo realidad al conocer a la Mater y sus milagros, hasta hoy los recibo. "Nada sin ti, nada sin nosotros"

Esa ermita y la imagen de palosanto fueron bendecidas por Mons. Zacarías Ortiz, durante un recorrido que realizó por el Chaco con la imagen peregrina, gracias a Dios estaban mis hijos presentes. Otro anhelo cumplido, en una muestra de que la Mater es una fuente inagotable de gracias.

Fuente: Revista Tuparenda, Nov. 2007

 

 

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Last Update: 15.01.2008