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 published: 2008-01-18

Schoenstatt no es una idea, sino una persona

Reflexiones en vista de un nuevo aniversario del 20 de enero de 1942 – P. Nicolás Schwizer

 

P. Josef Kentenich: Mein Persönliches Ideal ist Schönstatt

P. José Kentenich: Mi ideal personal es: Schoenstatt

Fr. Joseph Kentenich: My Personal Ideal is Schoenstatt

P. Josef Kentenich: Mein Persönliches Ideal ist Schönstatt

Foto: www.schoenstattmedia.cl © 2008

 

¿Qué sentía el Padre Kentenich frente a su Familia? Lo que sabemos es que nunca dio un paso solo. Nunca tomó decisiones grandes sin pedir a los suyos que participen de su suerte. Nada sin Ti, Mater. Pero también y al mismo tiempo: Nada sin Ti, Familia. Siempre tuvo la convicción que, en los planes de Dios, él no existía sin su Familia. Ya en 1912 en el acta de prefundación dijo a los jóvenes: "no haré absolutamente nada sin el consentimiento de Uds." Y esto ha sido una constante a lo largo de toda la historia de Schoenstatt.

El 20 de Enero de 1942 representa una culminación de esa unidad inseparable entre el Padre y su Familia. En la fuerza de esa solidaridad de destinos tomó la decisión de entregar su libertad por la vida y la fecundidad de la Familia.

Por eso, a la vuelta del exilio llama a esta unidad inseparable y permanente entre él y su Familia, "la ley de solidaridad indisoluble". Su camino, su destino es el camino y el destino de toda la obra. El misterio de su vida es el misterio de la Familia. Y nombra a Schoenstatt su "segundo yo", la "prolongación de su yo". Quiere decir que Schoenstatt no es una idea, si no que es una persona, la prolongación del P. Fundador. Una vez, un cohermano mío, el P. Benjamín, le preguntó atrevidamente al Padre cuál era su Ideal Personal. "Mi Ideal Personal es Schoenstatt", le respondió.

El P. Fundador no hizo nada solo. Y lo mismo hoy en día no va a hacer nada solo. Hoy también busca a cada uno. Reza por cada uno. Pide una vez más, como solía hacerlo siempre, que la Mater le regale los colaboradores que necesita.

Porque le faltan manos, le faltan brazos para abarcar toda la tarea. Porque aún le faltan muchos pueblos por conquistar. Porque todavía somos demasiado pocos para realizar su misión. Creo que el Padre se siente desvalido frente a la tarea tan grande. Por eso, el Fundador nos busca, nos quiere, nos necesita.

¿Qué significa, entonces, la Alianza paterno-filial con el Padre Fundador?

1. Es un acto de DEPENDENCIA y ADHESIÓN: lo reconozco como mi Padre y acepto ser su hijo, me voy incorporando y uniendo a él para siempre. Es vivir en el Padre y con el Padre. También significa hacerlo presente siendo su reflejo, un transparente de su persona, su espíritu, su paternidad. Es vivir como el Padre.

2. Es un acto de COMPROMISO con su misión: le sigo, me pongo a su disposición, me comprometo con su obra, asumiendo su misión como algo mío y llevándola a la Iglesia y el mundo. Es vivir para el Padre y su obra.

3. Es un acto que transciende a DIOS: La última meta de toda Alianza y también de la Alianza con el Padre Fundador es Dios. Y la hago con el Padre, porque es un representante y transparente del Padre celestial.

¿Y cómo ha de ser mi 20 de enero?

Sobre ello nos comenta el P. Kentenich: "Mi 20 de enero, ¿qué significa? Queremos convertir cada hora, cada acto en un 20 de enero. Es la aspiración seria y vigorosa de poner punto final a la fantasía, pues los hechos son los que valen." Insertarme en el 20 de enero del Padre significa, en concreto, postvivir en, con y por el Padre su vida santa. Me lleva a una gran intimidad y cercanía a él, fruto de mi cobijamiento en su corazón paternal. Y, a la vez, me exige una vida de austeridad y desprendimiento filial, tal como él la vivió ejemplarmente. Intimidad y austeridad son dos aspectos complementarios de un mismo proceso vital.

 

 

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Last Update: 18.01.2008