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 published: 2007-12-14

Él solamente cambió de lugar: fue desde el Pequeño al gran Paraíso

Inhumación del Padre Paul Graf en Schoenstatt, con la presencia de muchos representantes de la Familia de Schoenstatt

 

Er ist noch unter uns: P. Paul Graf

Está todoavía con nosotros: el P. Paul Graf

He is still with us: Fr. Paul Graf

Er ist noch unter uns: P. Paul Graf

Foto: Ulrich Große © 2007

 

Requiem in der Anbetungskirche

Misa de cuerpo presente en la Iglesia de la Adoración

Funeral Mass in the Adoration Church       

Requiem in der Anbetungskirche

Foto: POS Fischer © 2007

 
Abschied am Heiligtum auf Berg Sion  

En el Santuario de Monte Sión

At the Shrine of Mount Sion

Abschied am Heiligtum auf Berg Sion

 
Auf dem Friedhof: Dankworte von Pfr. Jacobs  

En el cemeterio: Agradecimiento del P. Jacobs

At the cemetery: Fr. Jacobs thanks for the life and work of Fr. Graf

Auf dem Friedhof: Dankworte von Pfr. Jacobs

Fotos: Ulrich Große © 2007

 
Verbunden in Schmerz und Dankbarkeit  

Momentos de dolor y gratitud

Moments of grief and gratitude

Verbunden in Schmerz und Dankbarkeit

 
Dankworte von Pfr. Oskar Bühler

P. Oskar Bühler: agradecimiento

Words of gratitude: Fr. Oskar Bühler

Dankworte von Pfr. Oskar Bühler

Fotos: POS Fischer © 2007

 
Wir werden ihn nicht vergessen  

Le recordamos...

We will remember you...

Wir werden ihn nicht vergessen

Foto: Ulrich Große © 2007

Álbum de fotos – photo album – Fotoalbum

 

 

 

SCHOENSTATT, mkf. "Esto es evidente. En Eichsfeld esto es evidente. Para el Padre Graf, esto es evidente", dijo Ulrich Grosse. Apenas pudo recuperarse un poco del frío glacial y el viento, padecidos durante el entierro en el cementerio de Monte Sion, le toco a él, como las 91 personas que llegaron de Eichsfeld, volver al ómnibus para comenzar el largo viaje de regreso, de muchas horas. "La hermosa fiesta y la conmovedora despedida están todavía vivas en mi alma", escribió el Padre Paul Graf una semana antes de su fallecimiento, ocurrido el 1º de diciembre, a la Familia de Schoenstatt de Eichsfeld. Él está también vivo en sus almas, como en la de innumerables familias, Hermanas de María, sacerdotes y naturalmente los Padres de Schoenstatt, que el 8 de diciembre, en la fiesta de la Inmaculada, lo acompañaron en su último viaje.

El 3 de octubre, en el contexto de la celebración del decimoquinto aniversario del Santuario de la unidad en la libertad, en Heiligenstadt, el Padre Paul Graf se despidió de ese lugar. "No le fue fácil aceptar la despedida, pero ese día me llamó la atención lo tranquilo y radiante que estaba. Salía una luz de su interior", recuerda la Hna. M. Anastasia. Algo como una luz brillaba también en el funeral realizado en la Iglesia de la Adoración – ya con adornos navideños – en las primeras horas de la tarde del 8 de diciembre, una tarde gris, fría y lluviosa, y para nada festiva.

Hermanos, vamos hacia el Padre

La Iglesia de la Adoración estaba llena al comenzar la Sta. Misa. Estaban allí los parientes, los representantes de las comunidades locales de Schoenstatt. Llegaron muchas familias, sobre todo de la Federación – de la que el Padre Graf fue asistente durante seis años – de la rama familiar de las diócesis del norte de Alemania, de la rama de los enfermos y lisiados de la que era Asesor desde hacía pocos meses. Fue impresionante la entrada de los sacerdotes: Padres de Schoenstatt de Alemania, de Suiza, de Nigeria, de la India... Se cantó una canción tradicional de Adviento, anunciando la llegada del Señor. Los dos ómnibus que salieron a la mañana temprano de Heiligenstadt estuvieron retenidos por un atasco causado por un accidente, y así la gente de Eichsfeld llegó después de la homilía.

El P. Franz Brügger pronunció la prédica. Retomó el motivo de la muerte, lo vinculó con la fiesta de la Inmaculada. María fue "la llena de gracias" en medio de nosotros. Nosotros solo alcanzamos el camino a la plenitud de la gracia, a la plena llegada al Padre, con el precio de la muerte. El año pasado el Padre Paul Graf, junto con su curso, se preparó para la Alianza con Dios Padre. Su lema fue una canción: "Hermanos, vamos hacia el Padre, a contemplar su gloria...". El P. Brügger dijo que el Padre Graf ya hacía tiempo que estaba en el camino a esa gloria: por su bautismo, su consagración sacerdotal, por la Alianza de Amor que él selló y anunció, por su acompañamiento pastoral a las familias. Ahora él ha llegado a la gloria, la puede contemplar, y pertenece para siempre y totalmente a Dios Padre, como María.

El buen pastor

Los Padres de Schoenstatt se presentaron ante los invitados al funeral delante del Santuario de Sión. El ataúd estaba bajo la mirada del Padre Kentenich, cuya estatua está desde hace algún tiempo delante del Santuario de Sión. El P. Elmar Busse dirigió la ceremonia del responso y de la bendición final. El Padre Peter Nöthen, hermano de curso del Padre Graf, dio un testimonio vivo, amable, de su vida y de su trabajo: desde el principio él fue protagonista de la historia fundacional de la "Nueva Comunidad" de los Padres de Schoenstatt, ha enriquecido a su curso en el mundo de la filialidad, aceptada y encarnada con corazones abiertos. "Enséñanos a ser pequeños, sin melancolía", estas palabras de una canción del año 1959, que fue una etapa significativa en la historia de su curso, dicen quizás más sobre el Padre Paul Graf que otras muchas frases. En la canción y en la vida, estas palabras fueron seguidas por el anhelo de "amarte sin límites".

El estremecedor viento helado no impidió las expresiones de gratitud ante la tumba abierta del Padre Graf. José y Rosa María Wieland, jefes de la Federación de familias en Alemania, dijeron que él fue el "Pastor bonus, el buen pastor de nuestros hijos". Conocía sus nombres, sabía como dirigirse a ellos y conquistaba sus corazones. "No siempre tenía una respuesta para todas las preguntas", dijo José Wieland. Pero tomaba nota de ellas con esmero y frecuentemente después de dos o tres días volvía sobre el tema: ¿se puede hacerlo así, verlo así?

El P. Jacob, en representación de la Familia de Schoenstatt de Eichsfeld, mencionó ante el sepulcro, con gratitud, que por la auténtica y cordial vinculación con la gente de la región, el Padre Graf podía ser considerado un verdadero ciudadano de Eichsfeld. Su acento fue la única característica por la que se podía saber que él era de otra región de Alemania.

El P. Oskar Bühler, rector de la Casa sacerdotal del Monte Moriah, perteneciente, con el Padre Graf, al grupo de sacerdotes que fue ordenado el mismo día en su diócesis, agradeció en nombre de ese grupo.

Fue muy larga la fila ante el sepulcro, larga también delante del Santuario, donde estaba el libro de condolencias y los recordatorios y necrologías para todos. Después del frío glacial del cementerio, fue muy oportuna la invitación a tomar algo caliente en la Casa Paterna. Fácilmente se acercaron cientos de personas a las mesas muy bien preparadas, y cuanto más cálido era el ambiente, tanto más vivos eran los recuerdos del Padre Graf, y de todo lo que él había regalado a los individuos y a las comunidades.

Lo que se dijo después del largo viaje de regreso a Eichsfeld y lo que se escribió en el periódico "Thüringer Landeszeitung", expresó lo que todos pensaban: "El Padre Graf está aún entre nosotros, él solamente cambió de lugar: se fue desde el Pequeño al gran Paraíso".

Traducción: aat, Argentina

 

 

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Last Update: 21.12.2007