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 published: 2007-09-07

Un Paraguay sin madres

¿Qué pasa con toda una generación cuyos padres han emigrado para poder trabajar?

 

Kinder und Jugendliche auf dem Weg zum Heiligtum in Tuparenda

Niños y jóvenes camino al Santuario de Tuparenda

Children and youth on the way to the Shrine in Tuparenda

Kinder und Jugendliche auf dem Weg zum Heiligtum in Tuparenda

Foto: Luzardi © 2007

 

PARAGUAY, Marcelo Luzardi. El tema de la Caminata de la Solidaridad que realizó la Fundación Dequeni – la ausencia de madres y padres en las familias por causa de trabajar en el exterior – también movió a las familias y jóvenes que en participaron en las Misiones Familiares en Tobatí, Paraguay.

Tobatí es una ciudad tranquila, donde el humo de las olerías (fábricas de ladrillos y otros cerámicos) tiñe el cielo y su producción de cerámica mantiene a la comunidad. En estas vacaciones de invierno misionamos por toda la ciudad y muchas de sus compañías (=alrededores), llevando casa por casa la visita de "la Virgencita de Tupãrenda", como la conocen ellos. Algo que hacemos en todas las misiones es mantener reuniones con los jóvenes de la comunidad para conocer su realidad y de la mano de Dios ayudarlos a desarrollar su potencial. En una de esas reuniones, un joven lugareño tomó la palabra y agradeció profundamente nuestra presencia con estas palabras: "…les agradezco especialmente en esta época en que casi todos los jóvenes aquí presentes tienen alguno o ambos padres trabajando en el exterior y uno se siente muchas veces solo y muchas otras con demasiada responsabilidad porque tenemos que criar a nuestros hermanos menores".

Esto se repetía en muchos otros hogares; abuelos criando nietos, tíos criando sobrinos, hermanos mayores tratando de sacar adelante a los menores. Una realidad dura, durísima e innegable porque nosotros la conocimos y vivimos con nombre y apellido. En una de esas casas vivía un joven cuya madre estaba trabajando en España desde hacía más de un año y su padre también había emigrado el mes pasado. Ese joven acababa de abandonar el colegio y en su vida solo tenía la plata que le enviaban regularmente para matar la soledad y ya estaba entregado totalmente a la bebida.

Maestros, segundos padres para muchos de los alumnos

Otra cara de esa dura realidad es los que emigran a costa de empeñar la casa donde queda su familia y sus pertenencias para pagar el pasaje; pensando enviar la plata necesaria para cancelar la deuda cuando comiencen a trabajar. El problema es si no pueden ingresar en Europa. Esas personas son deportadas y vuelven sin un centavo, pierden su casa, se lo recrimina con violencia la familia y todo lo demás que eso conlleva. Son hogares que entran en profunda crisis.

En el mes de julio se realizó en Tupãrenda el retiro anual para maestros, muchos de los cuales nos comentaron su preocupación por esta situación que los afecta muy directamente; porque forzosamente deben convertirse en segundos padres de muchos de sus alumnos, ya que la emigración de sus madres y padres los lleva a "andar por su cabeza" como se suele decir.

Salvando la distancia en el tiempo, el lado sombrío de esta bonanza económica del trabajo en el exterior nos recuerda la época de luto similar a la secuela de la guerra de la Triple Alianza; cuando el país quedó sin hombres y muchos niños debieron criarse sin padre, con lo difícil que eso resultó. Hoy en día se está quedando sin madres, cosa más delicada porque la mujer es el centro de la familia y cuando ella falta, es casi imposible suplir su rol de corazón del hogar.

Les contamos la historia de una persona que de niño tuvo que enfrentar la vida sin un padre y una madre que lo ampararan

Seguíamos escuchando a los jóvenes tobateños mientras pensábamos: ¿Qué pasará dentro de diez o quince años, cuando estos jóvenes deban manejar sus vidas y sus comunidades sin haberse formado cobijados en una familia? Es algo que nos preocupó y enseguida una pregunta se instaló en nuestros corazones: ¿Qué le podemos decir como misioneros de Schoenstatt a ese joven, que en el encuentro no pudo contener sus lágrimas ante 200 personas porque él y sus hermanos extrañan a su madre, ausente desde hace dos años? ¿Qué podemos dar como Movimiento a una comunidad que añora a sus madres?

Cuando uno ha hecho una Alianza de Amor con María, es fácil encontrar en el corazón cosas que compartir de nuestra propia experiencia, cosas que uno puede dejarles como alimento para sus almas. Les contamos la historia de una persona que de niño tuvo que enfrentar la vida sin un padre y una madre que lo ampararan. Ese hombre adoptó a la Santísima Virgen como su madre y de su mano se convirtió en un gran hombre y forjó una obra maravillosa. Ese hombre se llamó José Kentenich.

Ante esta realidad que escapa a toda previsión y sobre la que las autoridades demuestran poco interés, es más: daría la impresión que las sobrepasa ampliamente: "¡No hay excusas!"-como decía Nonino Flecha (un esposo y padre de familia ejemplar, miembro de la Federación de Familias, fallecido hace algunos años). Es el momento de hacer nuestro mayor esfuerzo en todo sentido: como Iglesia paraguaya, como Movimiento organizado, como Campaña del Rosario, como misioneros, como sea. Compartir ese tesoro que encontraron nuestra J.F y nuestra J.M, despertar en la juventud el amor a María y su vinculación a ella. ¿Cómo? Demos más apoyo, apadrinemos a las escuelas, que son el segundo hogar y a los maestros que suplen en buena medida la figura materno-paterna. Invitemos el 18 de octubre a todos los jóvenes posibles a Tupãrenda, a participar de una Sta. Misa por todos los hijos cuyas madres no están en el hogar; entreguemos miles de imágenes de la Mater, esa mamá sustituta a la que apelamos para sostener los hogares paraguayos; que la Campaña del Rosario produzca una explosión de imágenes peregrinas en todo el país. Así como la JQM (Juventud que se mueve) pudo movilizar a miles de jóvenes por el bien común, formemos una JQAM (Juventud que ama a María) por el bien común espiritual. Llevemos imágenes peregrinas a los colegios y a las universidades. ¿Nos animaremos a hacer todo esto? Conociendo a nuestra Familia no lo dudo; hoy Paraguay lo necesita más que nunca.

Fuente: Tuparenda 8/2007, Revista del Movimiento Apóstolico de Schoenstatt, Paraguay. Publicado con permiso.

 


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Last Update: 07.09.2007 Mail: Editor /Webmaster
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