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 published: 2003-10-21

De la ermita al Santuario: Una marcha de fe

18 de octubre en Paraná, Argentina: 40.000 peregrinos caminaron al Santuario

Peregrinación de los pueblos: Hasenkamp - La Loma, con 40.000 peregrinos

Pilgrimage Hasenkamp - La Loma, 40,000 pilgrims on the way to the Shrine

Fußwallfahrt Hasenkamp - La Loma, 40.000 Pilger unterwegs zum Heiligtum

 
 

Tapa del Diario "Diario de Paraná", 18 de octubre: Otra conmovedora demostración de fe

Cover of the newspaper "Diario de Paraná", October 18: "Another moving demonstation of faith"

Titelseite der Zeitung "Diario de Paraná", 18. Oktober: "Wiederum eine bewegende Glaubensdemonstration"

 
 

Una fila humana de siete kilometros

A human line of seven kilometers

Eine Menschenschlange von sieben Kilometern

 
 

Caminando en la fe, con una sensación térmica de 34° C

Walking in faith - with temperatures of 34° C

Im Glauben auf dem weg - bei Temperaturen von 34°C

 

Salida en Hasenkamp, 17 de octubre

Departure in Hasenkamp, October 17

Aufbruch in Hasenkamp, 17. Oktober

Fotos: El Diario de Paraná © 2003

 

 

 

ARGENTINA, "El Diario de Paraná". Casi 40.000 personas formaron una compacta fila humana de siete kilómetros el 18 de octubre... que llegó ayer al Santuario de La Loma, después de caminar durante aproximadamente 26 horas a lo largo de más de 90 kilómetros en la peregrinación más extensa que tiene lugar en la provincia de Entre Ríos, y que en distancia supera a la que anualmente se realiza a la Basílica de Luján, en la provincia de Buenos Aires, que sólo se extiende 84 kilómetros. La mayoría de los 40.000 peregrinos son jóvenes, que el 17 de octubre partieron en medio de una jornada de intenso calor, con un térmica que llegó a los 34º. El arzobispo de Paraná les dijo que la "expresión de fe que es esta peregrinación es uno de los regalos que Dios hace a nuestra Patria cuando hay nubarrones".

Casi 40 mil personas, según cálculos de los organizadores, compusieron ayer una compacta fila humana de más de 7 kilómetros que dieron un marco multitudinario a la vigésimo primera edición de la Peregrinación Hasenkamp-Paraná, una marcha a pie que durante más de 26 horas cubre 90 kilómetros y que por eso mismo se ha transformado en la de mayor envergadura de Sudamérica. Habían salido a las 17 del viernes, 17 de octubre, desde Hasenkamp, y alcanzaron la meta final, en el Santuario de La Loma, en la capital provincial, alrededor de las 18.20 de ayer, con los brazos en alto, enfervorizados por cánticos y alabanzas a Nuestra Señora de Schoenstatt, la Mater, pero también exhaustos. La partida había sido en una tarde de calor opresivo, con amenazas de tormentas y lluvias que, al final, no se concretaron, y el sábado trazaron la última etapa envueltos en un clima similar.

Caminar durante más de un día movidos por la fe

En una jornada extenuante, con una temperatura máxima que superó los 30 grados, la columna de peregrinos —provenientes de Paraná, Cerrito, María Grande, La Picada, El Pingo, Santa Elena, La Paz, entre otras ciudades— comenzó a formarse en el acceso a la ciudad de Hasenkamp, frente a la ermita que resguarda una imagen de Nuestra Señora de Schoenstatt, y para la hora de la partida, cuando por los altavoces se inició la cuenta regresiva, ya todos estaban listos para iniciar una proeza peculiar: caminar durante más de un día movidos por la fe, las intenciones particulares de cada uno o el agradecimiento por los favores recibidos.

Adecuadamente provistos de sombreros, gorros y bastones, algunos, y con un fervor a flor de piel, los peregrinos iniciaron la marcha acompañados por una prolija banda que desde un móvil de sonido iba alentando e interpretando cánticos religiosos pegadizos, desatendiendo los rigores del clima. La expectativa de la mayoría es poder alcanzar la meta final, hoy alrededor de las 17, en el Santuario de La Loma, en el barrio Paracao, de Paraná, donde el arzobispo Mario Maulión presidirá la misa que coronará la peregrinación, después de casi 26 horas.

Comenzó con dos muchachos de la Juventud Masculina en 1983

"Esto es fruto de una profunda fe de la gente —explicó el sacerdote Raúl Spahn, párroco de San José de Hasenkamp—. Fueron dos muchachos del pueblo los que iniciaron esto, en 1983, para esta misma fecha, muy próximo al Día de la Madre, como homenaje a la Virgen, y después se fueron agregando más y más peregrinos. A los pocos años, ya eran 80 personas las que peregrinaban, y después de los diez años ya llegaban a 2.000, y desde la décimotercera peregrinación en adelante ya empezó a tomar la importancia que tiene ahora. Es muchísima la gente que participa".

Esos primeros peregrinos, Jorge Quiróz y Amelio Rodríguez, ambos integrantes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, lo hicieron para la Mater, para regalarle algo en la preparación a su alianza de amor. Ahora se han multiplicado por varios miles. Y como entonces, la guía de los peregrinos es la Virgen, y de ahí el lema de este año: Hijo, ahí tienes a tu Madre.

"El calor nos está cansando bastante, pero igual marchamos contentos", dijo anoche el padre Fabián Minigutti, asesor diocesano de la ahora conocida como Peregrinación de los Pueblos, al llegar al campo Podversich, sobre la ruta 12, en la primera de las seis paradas que tendrá la marcha. En su pueblo natal, en la ruta de la peregrinación, tan sólo pocos días atrás bendijo, con su hermano, sacerdote también, y el párroco del lugar, una ermita de la Mater. No es fácil caminar... "Pero primero está la fe, y a pesar de que todos los que alguna vez hicimos esta peregrinación sabemos que durante la noche, y después de Cerrito el camino se hace más largo, contamos con algo muy fuerte que nos mueve", contó el padre Minigutti.

"Que es posible hacer una persona nueva, una familia nueva, una Patria nueva"

"Creo sinceramente que esta expresión de fe que es esta peregrinación es uno de los regalos que Dios hace a nuestra Patria cuando hay nubarrones y cuando hay expectativas; cuando hay sufrimientos y exclusiones, y también cuando hay ilusiones. Esto nos muestra que el Señor está con nosotros, que es posible hacer una persona nueva, una familia nueva, una Patria nueva", les dijo monseñor Mario Maulión, arzobispo de Paraná, en la homilía que pronunció durante la misa que se celebró en La Loma. Eran las 19.20 y ya una porción de los peregrinos iniciaba el viaje de vuelta luego de casi 28 horas en pie.

Como Rafael Peralta y Mónica Pereira, que llegaron desde San Jaime de la Frontera, en el departamento Feliciano, después de haberse preparado durante todo un año. "Esto te produce una gran alegría. Y lo hacés por una necesidad espiritual, pero también para dar las gracias y para poder seguir adelante. La situación ahora está muy difícil, y esto nos da un poco más de fuerza. Aunque hay tramos que se te hacen muy complicados, y más cuando llueve, como nos pasó el año pasado. Esa vez, terminamos llorando y descalzos. Pero nos sostiene la fe, y eso es lo que nos mueve", contaron.

El mismo impulso llevó a peregrinar por enésima vez a Gustavo Alba (28), Silvio Maidana (30) y Hernán Maidana (24), tres amigos que caminaron 90 kilómetros durante más de 26 horas para agradecer y pedir a la Virgen. "Mucha gente hace esto con otra intención, como pedir algo, o para entregárselo a María como un regalo. En mi caso fue para agradecer este año. En otras oportunidades fue para pedirle algo, pero ahora lo hice para agradecer", señaló Gustavo.

  • ¿Y la Virgen te da lo que le pedís?
  • Sí. Muchas veces no entendés los tiempos de la Mater, muchas veces no entendés por qué Dios te plantea algunas cosas, pero con el tiempo lo entendés. Con el tiempo sabés por qué lo hizo, que siempre es para bien nuestro.
  • ¿Y cómo hacen para sostenerse, sin flaquear en el camino?
  • En nuestro caso lo hicimos tres amigos.

Cada uno vino con intenciones en particular, y nos fuimos apoyando, sin saber cuál era la intención del otro, porque quisimos que se sintiera bien y pueda entregarle este regalo a María. Pero hubo momentos difíciles en la peregrinación, como cuando aparecieron las ampollas y los calambres, y cuando las piernas no te responden. Pero la gente que va te ayuda; de otra forma no podrías.

Colaboran más de 600 voluntarios

Una prolija organización permitió que la edición 2003 de la Peregrinación de los Pueblos, como también se la conoce, transitara sin sobresaltos, y que, como desde 1983, no se registrara ningún tipo de accidente entre los peregrinos o los más de 600 voluntarios que colaboraron. Aunque aún así, el arzobispo Maulión pidió especialmente a los organizadores que hubiera un seguro que cubriera a servidores y peregrinos por igual, y después, durante la misa, los alabó por lo hecho. "Con alegría estoy presidiendo esta Eucaristía que culmina todo el trabajo, el esfuerzo, la devoción y la fuerza que han desarrollado ustedes en esta peregrinación", los ensalzó.

"Por primera vez me toca presidir esta Eucaristía —subrayó el prelado— y le doy gracias al Señor por este regalo, que yo sé que es un regalo que ustedes hacen a la Virgen. Ustedes lo han hecho con amor y con devoción a la Virgen en el Día de la Madre. Pero yo también me siento destinatario de este regalo. Para mí también es un regalo comprobar la expresión de la fe y de la generosidad de ustedes, hermanos míos en la misma Iglesia".

Y después, recordó que la vida de todo cristiano es, también, "no mentir, ni perjudicar, ni dominar abusivamente. La clave de la vida social es servir. No es nunca ni dominar, ni excluir, ni descalificar. Es servir. Y servir implica ser honesto, decir la verdad. Sí, sí; no, no. No estar en juegos que contribuyen a la confusión o al enfrentamiento. Oírlo a Jesús es servir, y oírlo a Jesús es saber que todo sufrimiento que tengamos no es lo definitivo. Lo definitivo es Dios, y estar con Dios. Eso es lo que el Señor, con la Virgen, nos recuerda en este día".

Un cura con mucha juventud

Es verborrágico, inquieto, campechano, extrovertido, simple, bonachón y rara vez pasa inadvertido. Vestido con una sotana beige algo estropeada, la figura diminuta del padre Orlando Bottegal se paseó ayer por entre los peregrinos y, aunque no fue parte de la caminata a pie, se puso al frente de la columna que, cerca de las 18.20, hizo su ingreso al Santuario de la Loma, en medio de aplausos y cánticos.

El cura, con años de trabajo pastoral en la zona de San Benito, tiene también historia propia escrita en la Parroquia San José, de Hasenkamp, adonde llegó en 1989 para ser parte de los primeros años de crecimiento de la Peregrinación de los Pueblos. Este año acercó su apoyo espiritual a los peregrinos en cada una de las seis paradas que hicieron a lo largo del camino.

"Los acompañé en las paradas, porque ya estoy viejo, ché", indicó Bottegal, cuando pudo zafar del asedio afectivo de las señoras que lo rodeaban a cada paso.

  • ¿Cuántos años tiene?
  • Vos sabés que tengo juventud acumulada. Eso es lo que tengo. Y ya me voy para los 81 años, los cumplo dentro de cuatro meses.
  • ¿Dónde y con quiénes los va a festejar?
  • No, ya no festejo más. Pero yo estoy ahí en Hasenkamp, y ahí los voy a celebrar. Ahí voy a seguir mientras no me cascoteen.



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Last Update: 24.10.2003 Mail: Editor /Webmaster
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