Schönstatt - Begegnungen

"¡Honestidad: aquí y ahora!"

Comenzar a transformar nuestra sociedad - Juventud Femenina de Argentina en la corriente de gracias del Jubileo de Oro: "Hija, desde mi Santuario, sé esperanza para el mundo"

Memories that enkindle life: Schoenstatt Girls Youth's vigil during the Golden Jubilee of the Father Shrine, Florencio Varela, Argentina
Erinnerungen, die Leben wecken: Treffen der Schönstatt-Mädchenjugend am Abend vor dem Jubiläum
"The presence of the Father", a discovery and experience of the Jubilee, now turned into a lasting gift - and task
"Die Gegenwart des Vaters", eine Entdeckung und Erfahrung des Jubiläums, ist jetzt zum bleibenden Geschenk geworden - und zur Aufgabe
The Schoenstatt Girls' Youth's crown in the hands of the Father...
Die Krone der Mädchenjugend in den Händen des Vaters...
Fr. Horacio Sosa: Crowning
P. Horacio Sosa: Krönung
Schoenstatt Girls' Youth during the jubilee: traces of the Father
Schönstatt-Mädchenjugend beim Jubiläum: Vaterspuren
Jubilee moments that remain alive: hope, joy,future....
Jubiläumsaugenblicke, die bleiben: Hoffnung, Freude, Zukunft...
Father, here we are, we go with you...
Vater, hier sind wir, wir gehen mit dir...
Fruits of the jubilee: young women who entered the Institute of the Schoenstatt Sisters of Mary in April
Früchte des Jubiläums: junge Frauen am Tag ihres Eintritts in das Institut der Schönstätter Marienschwestern
The Servers of the Jubilee: a special experience of belonging and being responsible
Die Jubiläumshelfer: eine besonders tiefe Erfahrung von Dazugehören und Verantwortung
Fotos: Hna. María de Pilar, Badano © 2002
 

ARGENTINA, JF. "¡Honestidad: aquí y ahora!" – con este lema motivador, concreto y práctico, la Juventud Femenina comenzó su tarea este año, marcado profundamente por la experiencia de la presencia del Padre en el Jubileo de Oro que sigue animándolas en su vida cotidiana. En esta gracia, quieren ser, desde el Santuario, esperanza para el mundo y comenzar a trasformar la sociedad.

"Ante la oscuridad que vemos en nuestra patria", expresaron las dirigentes de la Juventud Femenina durante su jornada a la sombra del Santuario del Padre, "sabemos que Schoenstatt, manifiesta la victoriosidad de la Mater a través de nuestra santidad de la vida diaria y a su vez, la Reina nos educa para lograrla. Es por ello que como fruto de nuestro lema del año: 'Hija, desde mi Santuario, sé esperanza para el mundo', decidimos tomar un propósito concreto: '¡Honestidad: aquí y ahora!'. Es nuestro deseo que tanto vos como yo, podamos vivir este propósito en nuestra cotidianeidad y de esta forma comenzar a transformar nuestra sociedad,

porque nuestro Padre se encargará de convertir lo pequeño e insignificante en algo grande".

"Ser lo que representamos"

En este sentido, las jóvenes dirigentes de su rama se plantearon también la necesidad de ser verdaderas jefas de Schoenstatt, como dice Cecilia Garcón , jefa de rama de Córdoba: "Madre, ansiamos ¡ser Jefas de Schoenstatt!... Descubrimos la llamada de SER lo que representamos, mediante una vida de santidad profunda, especialmente por medio de un servicio que acoge a cada chica de la rama y la hace sentir especial y, así, le recuerda: ¡Eres mi Hija muy amada, en quien tengo puesta mi predilección!... Como hablamos entre nosotras, el camino de este año es un trabajo de autoeducación que la Reina desea obrar en nuestro

interior".

Repercusión del Jubileo or Ya nada es como antes...

En las jornadas de la Juventud Femenina – y por supuesto especialmente en la jornada de jefas – los efectos del jubileo se hicieron visibles y palpables. Como en otras ramas, en la Campaña, Federaciones e Institutos, la "presencia del Padre" ha sido el gran descubrimiento para la Juventud Femenina, convertido en permanente don y tarea del jubileo; un don que urge a llevar esperanza a otros, especialmente en tiempos de crisis como el de hoy. Además, el trabajo como servidoras en el jubileo fue un regalo especial – un regalo que también, como el jubileo en general, detonó vocaciones.

Respuestas simples, concretas y contagiosas

"El taller de la Juventud en el Jubileo fue un verdadero regalo del Padre", comenta Jorgelina Callejón, de la JF de Mendoza, "con alrededor de 60 jóvenes provenientes desde Salta hasta Ushuaia y Uruguay. Una vez más, la Mater no se dejó ganar en generosidad y fue Ella misma quien nos fue guiando a nosotras y a cada uno de los participantes a encontrar repuestas simples, concretas y contagiosas. Una de ellas fue rezar al ángel de la guarda de aquella persona que me encontré en la calle y no tenía nada material para darle, entonces ¿por qué no regalarle una oración? O simplemente saludar a mi jefe, mamá, compañero, etc. con una sonrisa radiante, llena de paz y libertad interior. Y así, con pequeños gestos, cada grupo fue encontrando una manera especial, pero a su vez sencilla, de cómo llevar esperanza a la juventud y al mundo actual. Fue así entonces como cada participante se llevó un propósito muy concreto y además toda la fuerza que otorga el contactarse con chicos y chicas de la misma edad que se encuentran en la misma situación y que luchan para forjarse como hombres nuevos en la nueva comunidad JOVEN. Pudimos observar cómo nuestra juventud, llena de ideales, lucha por llevar este período de la vida, que a tantos ha marcado, con coherencia a la realidad de vida. Para terminar, nosotras fuimos testigos de que la Juventud de Schoenstatt es la ESPERANZA de nuestra Familia y de nuestra Argentina donde forjaremos el Reino Mariano del Padre en los años venideros!".

Una nueva dosis de fuerza

"Estamos agradecidas por su amor hacia la juventud, por su dedicación a nosotras y porque hoy sus palabras se renuevan", dice una de las chicas sobre lo que ella descubrió en el Padre Kentenich. Naty Comino, de Rosario, expresa: "Es realmente re-difícil expresar con palabras lo que significó para mí la vivencia de ir recorriendo con mis hermanas de rama, por Nuevo Schoenstatt, las Huellas del Padre. Fue un encuentro muy personal y cercano con él por los lugares donde estuvo en persona hace 50 años, en el cual nos preguntó de nuevo, como JF nacional y a cada una en nuestro corazón: 'Hija, ¿vienes conmigo?', y nosotras tuvimos

la posibilidad de responderle: 'Sí, Padre! Aquí estamos, vamos contigo!'. ¿Cómo poder transmitirles los testimonios de la Hna. Miriam y de la Hna. Ursula? ¡Imposible! Sólo con mirar el brillo de sus ojos cuando nos hablan del Padre, podemos darnos cuenta del amor personal del Padre a cada hija y de las hijas al Padre, nuestro reflejo visible del Padre Celestial. Pero para mí no quedó sólo en un encuentro muy profundo con el Padre Fundador sino que fue además un reasumir la misión, un impulso, una nueva dosis de fuerza para

que sintiéndonos plenamente hijas y con la gracia del envío que la Mater nos

regala desde su Santuario, no nos quedemos muy cómodas y con este regalo sólo para nosotras sino que nos pongamos las pilas y salgamos con coraje a ser esperanza para la Iglesia y el mundo".

"Fue pasar por enfrente del Padre, agarrarle la mano y salir corriendo adonde me necesiten"

Chivi Capezio, de Rosario también, fue servidora – y aún hoy, pasados varios meses, recuerda esta tarea especial como si fuese ayer: "Cuando pienso en el Jubileo se me vienen mil imágenes a la cabeza. Vivencias hermosas estando con la mejor compañía que alguien pudiera tener: mis queridos servidores. Y de esa hermosa Familia que es Schoenstatt. Pude ver el ambiente de fraternidad, de alegría, de gozo. El rostro de la gente reflejaba algo interior que es raro de explicar. Desde afuera, desde el papel de servidora, lo pude ver muy bien.

Estar en el Jubileo como parte de los servidores fue y es una bendición. Fue ver todo desde otra perspectiva. Era saber que había alguien que te necesitaba, aunque más no sea para guiarlo al comedor, era saber que podía ayudar a la gente en esos pequeños detalles que hacen que todo sea diferente... Desde una sonrisa para decirles dónde estacionar hasta para darles la viandita en el comedor. Pero también fue hacer una oración constante: era formar algún cordón en las Misas, estar en el comedor trabajando, en informes, corriendo para llevarle algún mensaje a alguien, era todo el tiempo darle gracias a la Mater por los regalos. Era hablar con gente, escucharla, reírse, y a veces llorar un poquitín. Era escuchar a la Hermana Úrsula desde el puesto de informes y que unas lagrimitas de emoción ante su testimonio se vean en los ojos de algunos de los servidores, entre los cuales me incluyo. Fue afianzar vínculos, y atar otros tantos nuevos. Fue alimentar la necesidad de servir. Fue estar cansada hasta la médula y sacar fuerza desde lo más profundo de mi corazón para darle una mano a alguien. Fue pasar por enfrente del Padre, agarrarle la mano y salir corriendo adonde me necesiten. Y ahora es seguir agradeciendo, es un grupo de amigos, es un soñar con un reencuentro, es decirle a todo el mundo lo imposible que es decir todo lo que sentí, y siento, con palabras. Es emocionarme cuando escribo estas líneas".

"La gran llama que incendió mi corazón"

Son varios los chicos y chicas que fueron servidores que ahora son postulantes del Instituto de las Hermanas y de los Padres de Schoenstatt. Una de ellas, Mariana Otero, de Villa Ballester, escribe: "Fue justamente el jubileo de oro el gran detonador de mi vocación. Si bien ya había decidido entregarle mi vida a Dios desde hacía mucho tiempo, la experiencia como servidora en el encuentro de la Juventud Femenina y de la Familia fue la gran llama que incendió mi corazón. El 7 de abril ingresaré al Instituto de las Hermanas de María junto con otras seis hermanas de rama, Jimena Persia, de Mendoza; Karina Cisterna, de Tucumán; Matilde Daniele, de Lanús; Florencia Ortigoza, de Florencio Varela; Katia Martínez, de Asunción del Paraguay; y Lorena Buonamico, de Paraná".

"Es inexplicable... es el Amor de Dios en cada recuerdo", dice Chivi Capezio, "y la Reina manifestándose en cada noticia que recibo de los servidores".

Jubileo de Oro:



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Last Update: 13.06.2002 12:35 Mail: Editor /Webmaster
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