Schönstatt - Begegnungen

 

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Testimonio sobre mi experiencia personal

con el Padre José Kentenich

Erika Alcalá, Queretaro, México

Agosto 2000

¿Por qué el Padre Kentenich es tan importante en mi vida?

Yo pertenezco a la familia de Schönstatt desde hace 6 años y la Mater me ha regalado muchas bendiciones en este tiempo.

Mi papá murió cuando yo tenía 7 años de edad y mi mamá tomó el papel de papá y luchó siempre por educarnos bien y darnos todo su amor. Pero yo siempre tuve el anhelo de un Padre. En mi corazón había un hueco que nadie podía llenar. Al principio, María fue la que me llenó poco a poco el hueco vacío, pero de pronto el Padre José Kentenich se volvió muy personal para mí.

Recuerdo que muchas veces rezaba frente a la Mater y le pedía que me diera lo que ella creía que yo necesitaba para que se cumpiera mi anhelo.

Un prueba de confianza

Lo que me sucedió con el Padre Kentenich fue como una prueba que yo le puse a él y al mismo tiempo fue una prueba de confianza para mí.

En dos ocasiones intenté obtener una Visa para ir a los Estados Unidos y las dos veces me la negaron. Con esta experiencia yo había perdido completamente las esperanzas y no iba a intentar solicitarla de nuevo. Entonces me invitaron a participar en el programa de un año que tienen las Hermanas de María en Lamar, TX, pero necesitaba la Visa. Entonces fui una ocasión al cuarto del Padre Kentenich en el Centro de Schönstatt en Querétaro y empecé a platicar con el Padre Kentenich. Le dije que necesitaba su ayuda y que si yo había sido llamada a Schönstatt, entonces el tenía que ayudarme.

En ese tiempo tenía yo una pregunta que me rondaba mucho y era: ¿ Porqué tanto fervor por el Padre Kentenich?

Entonces le dije que quería que fuera mi Padre adoptivo y que su repuesta de "si" era la Visa para ir a Lamar y así quedó planteada la propuesta.

Una amiga me contó que alguna vez el Padre Kentenich también tuvo que solicitar una Visa y que él rezaba la oración de la confianza una y otra vez en ese tiempo. Yo tenía muchas dudas y creía que no iban a darme la Visa, rezaba, pero dudaba al mismo tiempo.

Siete meses recé al Padre Kentenich para obtener la Visa pero me olvidé de lo que había propuesto; rezaba la novena de Audaz en el Riesgo, rezaba por el Consul, y hacía cosas y cosas para obtener la Visa porque esa era mi única preocupación.

Llegó el día de ir a pedir la Visa a la Embajada de los Estados Unidos y mientras mis amigas platicaban y hacían planes, yo guardaba silencio y rezaba la oración de la confianza.

Cuando estabamos en la ventanilla, no pasaron ni 15 minutos cuando ya todo estaba arreglado y yo tenía la Visa. Yo estaba felíz y no lo podía creer.

Cuando llegué a Lamar, me acordé de lo que le había pedido al Padre y entonces supe que había aceptado ser mi Padre. Ahora era mi papá, pero había que conquistar la confinza y el amor entre nosotros. Pero para que fuera un Padre yo necesitaba hacerme niña y empecé a tratar de poner todo en sus manos; empezando por las responsabilidades porque yo pensaba que podía con todo y que podía ser fuerte siempre, pero no, porque necesito ser débil y pequeña para que él pueda mostrarme su fuerza y su ayuda.

Y así empezó a crecer nuestro amor entre Padre e hija. Él es responsable de mí como un Padre que cuida que sus hijos tengan lo que necesitan a pesar de que algunas cosas sean difíciles. Y la forma práctica fue poniendo en sus manos todo lo que duele, lo que molesta, las alegrías, las dudas y todo hecho poco a poco. Tienes que intentarlo una y otra vez hasta estar segura de que ya lo pusiste todo en sus manos y entonces llega la seguridad de que él va a encargarse de todo y fue entonces cuando mi anhelo de un Padre se convirtió en una realidad y el hueco se ha ido llenando con la presencia y el amor del Padre porque el amor lo hace real para mí y yo me siento como su hija, y mi seguridad ante los problemas y las personas ha crecido poco a poco.

Antes yo lloraba por todas partes, y lo sigo haciendo pero ahora delante de él porque es con él con quien debo empezar a hacerme niña y a entregarme y no necesito buscar consuelo aquí o allá porque él es mi consuelo y él quiere que le dé todo lo que soy y tengo.

Esta relación con el Padre me ayuda también a ver a Dios como un Padre personal, ya que si el Padre Kentenich es un ejemplo de paternidad y de amor, entonces Dios es mucho más que eso y si amo al Padre, entonces puedo amar a Dios y sentirlo más cerca. Ahora no veo a Dios lejos. Ahora lo siento como mi Padre y es así como el Padre Kentenich nos conduce a Dios.

Porqué el Padre es tan importante en mi vida

En este tiempo en el que buscaba yo la forma de explicarles cómo encontré el amor en el Padre Kentenich, me di cuenta de 3 puntos importantes que quiero compartir con ustedes y que les van a ayudar a entender mejor porqué el Padre es tan importante en mi vida.

    1. Recibí una gracia del Santuario
    2. Tengo mi propia experiencia de vida con el Padre.
    3. He experimentado su ayuda.

Querer al Padre es una gracia que se nos regala en el Santuario; recuerden que el Padre es un punto de contacto. El amor por el Padre es un regalo que María nos da para hacernos sentir hijos. Cuando yo supe que era una gracia, entonces mi amor se hizo más grande porque es una bendición que se me dio a mi en forma personal. Yo no quiero al Padre porque las Hermanas de María me dijeron que debía quererlo, o porque mi amiga lo quiere, sino porque al Padre hay que quererlo con un amor genuino y verdadero. No puedo inventarme un amor que no existe, no debo obligarme a quererlo si no lo siento espontáneo. Porque es una gracia y ésta nace desde dentro, no es algo que se crea en el exterior, sino que nace del corazón. Yo amo al Padre porque tengo mi propia historia de vida con él. Él y yo, hemos compartido muchas cosas juntos. Él conquistó mi cariño y yo quiero conquistar también el suyo, pero eso requiere de tiempo, de oración para que la confianza se haga viva y yo pueda de verdad sentir que él es mi Padre y yo soy su hija.

Si, las oraciones ayudan, pero necesito de alguna forma practicar la confianza y en mi caso, la foto de las manos del Padre es el contacto físico y palpable que necesito para tener una relación más cercana. Muchas veces pongo sobre sus manos mi trabajo, mis planes y todos los días trato de poner ahí mis preocupaciones, mis miedos, mis sueños, mis tristezas y mis alegrías; entoncs si sé que estoy poniendo todo en sus manos, y esto es algo que a mi me ayuda en lo personal; saber que otra persona me ayuda y me sostiene.

El tercer punto es que yo he experimentado la ayuda del Padre y puedo decir que me ayuda mucho conocer acerca de él, de qué actitud tomaba frente a las situaciones difíciles. Si experimenteamos personalmente al Padre, entonces podemos quererlo. Yo he experimentado su ayuda en muchas situaciones difíciles pero también trato de buscarlo en los detalles.

El Padre siempre está esperándome, pero yo también quiero buscarlo para platicar y pedir consejos o recibir una palabra de aliento. Una cosa que me gusta mucho hacer es llamarle por teléfono y de verdad funciona; es increíble cómo responde a nuestro llamado. Cuando pasa algo que no entiendo, tomo una tarjetita del teléfono y me quedo asombrada de lo que me responde. Una vez leí que "la linea del cielo nunca está ocupada" y es verdad ya que tu puedes llamar al Padre una y otra vez y él siempre va a contestar. Y es divertido hacerle preguntas o simplemente llamarlo. Además no cuesta nada!

Y todos estos detalles son los que hacen que mi relación con el Padre sea muy especial. Cada vez siento más la necesidad de conocerlo mejor y entre más lo conozco, más lo quiero. No necesito leer todos los libros que hay de él, pero mi necesidad de saber sobre él se va dando sola. He encontrado a lo largo de mi historia con el Padre, que tenemos cosas en común y eso me une más a él. Por ejemplo el hecho de que él no tuvo a su Padre cerca de él cuando era niño y que eso no le impidió acercarse a Dios y verlo como su propio papá, eso me ayudó mucho a mi a entender que no estuve nunca sola, que Dios es siempre mi Padre.

Padre, tus ojos me dicen
me dicen así, hija predilecta
ven acercate a mí.

Nada va a pasar, yo estoy aquí
mía eres niña
pues uyo te escogí
para hacer del mundo
un lugar felíz

Y que todos sepan
dilo sin cesar que si,
que hija predilecta
eres para mí.

No importa la niebla
ni la noche gris
tú estás cobijada
muy cerca de mí.
Y yo te he escogido
eres para mí,la hija predilecta
eres para mi.



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